lunes, 28 de marzo de 2011

El vino en Japón


Los aficionados al mundo del manga y el anime seguro que son capaces de recordar alguna escena en la que los personajes bebían sake e, incluso, se convertía en un elemento importante en el desarrollo de la trama. Incluso algún brindis con champagne he visto en viñetas o animación. En cuanto al vino, ni siquiera puedo calificarlo de elemento secundario o de 'atrezzo' . Haciendo un poco de memoria, he logrado encontrar la única escena (un fragmento de Paradise Kiss, de Ai Yazawa) en el que se veía claramente una botella de vino. Nipon o no ya es otra cosa.







Y ello se debe a que Japón es conocido principalmente como productor de Sake (bebida alcohólica hecha con arroz) y de buenos whiskies de malta laureado; hasta hace poco también era famoso por tener unos vinos francamente malos. Pero las tornas han cambiado, Japón ha empezado una producción vitícola propia e, incluso, a exportar sus vinos de buena calidad. Aunque los nipones prefieren los vinos de Kyoto, siendo el más conocido el vino de Tamba, hay todo un sector vitícola muy prometedor en el país del sol naciente.


Los productos están hechos con uvas 100% autóctonas. Quizás, uno de los mayores inconvenientes de Japón es la falta de tradición en este sector, aunque se espera emular los progresos de Nueva Zelanda y establecer sus credenciales enológicas. El as en la manga que tienen los nipones para alcanzar tal meta se encuentra en la prefactura de Yamanashi, donde se cultiva la viña desde hace unos mil años y consta de un modesto sector de la vid des de la segunda mitad del siglo XIX. En la región central se concentran cerca de 90 bodegas, que funcionan a la sombra del monte Fuji, productoras de vinos a partir de castas europeas como la chardonnay. Pero es la koshu, casta autóctona que llegó a Japón hace un milenio a través de Asia Central y China, la que hoy tiene grandes seguidores entre los aficionados al vino.

La remontada del sector de Yamanashi se remonta en 2004, cuando los científicos descubrieron que la casta koshu es Vitis vinifera en más del 90%, y por tanto es adecuada para producir vino de calidad. Para Ernest Singer, presidente de Millsimes (empresa de comercio de vinos de Tokio) este descubrimiento fue decisivo para una iniciativa que llevaba años esperando ser puesta en marcha: exportar a nivel mundial los vinos japoneses. Tras una entrada prometedora en el mercado de Estados Unidos en 2005, Singer convirtió esa uva, de color púrpura pálido, en vinos que cumplían los estrictos reglamentos de la UE (donde no se pueden vender vinos hechos con uvas no viníferas). En medio del ‘boom’ mundial de la cocina japonesa, se está presentando el koshu como el perfecto acompañamiento para los sabores sutiles y las texturas delicadas del sushi. “Japón tiene el potencial de convertirse en un importajnte productor de vinos”, dice Singer. “Tiene sentido que consiga un sector exportador viable si tenemos en cuenta de que, nada más que en Nueva York, hay varios cientos de restaurantes japoneses”.

El Shizen 2006 Cuvee Denis Dubourdieu de Millsimes se ha ganado muy buenas críticas desde que apareció en el menú de Umu, restaurante japones con una estrella Michelin emplazado en Londres, en febrero de 2008. Desde entonces Millsimes ha exportado 480 botellas a Inglaterra y otras 5.800 a Francia, el que seguramente es el público más difícil de contentar. Sin embargo, el vino seco y afrutado ( sólo 10% de alcohol) también ha gustado en Francia. Otro hueso duro de roer que se ha dejado hechizar por los vinos nipones ha sido el crítico norteamericano, Robert Parker, que lo describe como un vino “vivo, agradable y con clara vocación de ser un vino que se bebe alegremente con sushi o sashimi

Igual que los destiladores japoneses aprendieron a hacer un whisky de malta decente enviando a investigadores a las Highlands de Escocia, sus enólogos aprenden de sus colegas extranjeros, mucho mas expertos. “Mandando a técnicos a sitios como Francia y Estados Unidos hemos aprendido a hacer vinos secos que han sido muy bien recibidos" afirmó Hirotoshi Naito, del Gobierno regional de Yamanashi. “Lo único que podemos añadir es decir que Japón se toma el vino en serio y que las mejores marcas son de Yamanashi”.

Las primeras bodegas comerciales de Japón aparecieron en la era Meiji (1868-1912) dentro del esfuerzo por occidentalizar la agricultura. Hoy son más de 200 en una docena de regiones, de Hokkaido a Miyazaki.
“Como cualquier otro país vitícola, Japón tiene grandes vinos y otros horribles”, dice Kunio Kaito, director de Cave de Relax, una tienda de Tokio con 1.600 referencias, incluidas 200 japonesas. “Puedo prever un estallido de demanda de los restaurantes japoneses en ciudades grandes, pero recuerden que estamos partiendo de cero”

Para los expertos en vino o los sibaritas interesados en los vinos de Japón, a continuación tenéis un enlace con un listado de las marcas, años y regiones que se exportan:

Y para los interesados en conocer como funcionan nuestros vinos en el país asiático, el siguiente enlace les puede aportar una idea:


Personalmente, no he podido probar el vino nipon (ni siquiera conocía la existencia del sector), siempre he sido más de sake, aunque, vistas las buenas críticas, en mi próxima comida japonesa le concederé una oportunidad. ¡Espero que vosotros también os lo planteéis!

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